Sábado de la VII Semana del Tiempo Ordinario
«Dejen que los niños vengan a mí»
📖 Primera Lectura: Eclesiástico 17, 1-13
Le señaló un número de días y un tiempo determinado, y puso bajo su dominio las cosas de la tierra.
Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo hizo según su propia imagen.
Hizo que todos los vivientes lo temieran, para que él dominara las fieras y los pájaros.
Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un corazón para pensar.
El colmó a los hombres de saber y entendimiento, y les mostró el bien y el mal.
Les infundió su propia luz, para manifestarles la grandeza de sus obras,
y les permitió gloriarse eternamente de sus maravillas:
así alabarán su Nombre santo, proclamando la grandeza de sus obras.
Les concedió además la ciencia y les dio como herencia una Ley de vida;
estableció con ellos una alianza eterna y les hizo conocer sus decretos.
Ellos vieron con sus ojos la grandeza de su gloria y oyeron con sus oídos la gloria de su voz.
así es cariñoso el Señor con sus fieles;
él conoce de qué estamos hechos,
sabe muy bien que no somos más que polvo. Los días del hombre son como la hierba:
él florece como las flores del campo;
las roza el viento, y ya no existen más,
ni el sitio donde estaban las verá otra vez. Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen y observan su alianza.
📖 Evangelio según San Marcos 10, 13-16
13 Después de esto, algunas personas llevaron a sus niños a Jesús para bendecirlos, pero los discípulos los reprendieron. 14 Cuando Jesús vio esto, no le gustó y les dijo: “Dejen que los niños vengan a mí y no les prohíban que lo hagan, porque el Reino de Dios pertenece a las personas que son como estos niños. 15 Ciertamente les digo que cualquiera que no reciba el Reino de Dios como un niño nunca entrará en él”. 16 Entonces Jesús abrazándolos, los bendijo, poniendo sus manos sobre ellos.
TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR