Lunes XVII Semana del Tiempo Ordinario
«Anidan en sus ramas»
📘 Primera Lectura: Jeremías 13, 1-11
Yo compré la faja, conforme a la palabra del Señor, y me la ajusté a la cintura.
La palabra del Señor me llegó por segunda vez, en estos términos:
«Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca».
Yo fui a esconderla en Perat, como el Señor me lo había ordenado.
Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve enseguida a Perat y recoge la faja que yo te mandé esconder allí».
Yo fui a Perat, cavé y recogí la faja del lugar donde la había escondido: la faja estaba estropeada, no servía para nada.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos:
Así habla el Señor: De esa misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén.
Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazón obstinado, que va detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, será como esta faja que ya no sirve para nada.
Porque así como la faja se adhiere a la cintura del hombre, así yo me había adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá -oráculo del Señor- para que ellos fueran mi pueblo, ni renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no han escuchado!
📘 Salmo Deuteronomio 32, 18-19.20.21
olvidaste al Dios que te hizo nacer.
Al ver esto, el Señor se indignó
y desechó a sus hijos y a sus hijas.
Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,
para ver en qué terminan.
Porque son una generación perversa,
hijos faltos de lealtad.
Provocaron mis celos con algo que no es Dios,
me irritaron con sus ídolos vanos;
yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,
los irritaré con una nación insensata.
📖 Evangelio según Mateo 13, 31-35
31 Jesús les propuso otra parábola:
“El Reino de los Cielos es como una semilla de mostaza, que un hombre toma y siembra en su tierra. 32 Es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, se convierte en la más grande de todas las plantas. Incluso se convierte en un árbol, por lo que las aves vienen y anidan en sus ramas”.
33 Jesús les contó otra parábola:
“El Reino de los Cielos es como la levadura que una mujer toma y mezcla en tres medidas de harina, hasta que se extiende por toda la masa”.
34 Todas estas cosas Jesús las contó en parábolas a la gente, y nada les decía sin que no fuera a través de parábolas. 35 Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta: “Abriré mi boca con parábolas; explicaré cosas desconocidas desde la creación del mundo” (Sal 78:2).
TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR
😇Palabra del Señor


