Martes X Semana del Tiempo Ordinario
«Ver las buenas obras»
📘 Primera Lectura: Primer Libro de los Reyes 17, 7-16
Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos:
«Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento».
El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber».
Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan».
Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos».
Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después.
Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo».
Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo.
El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.
📗 Salmo 4, 2-3.4-5.7-8
tú, que en la angustia me diste un desahogo:
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y ustedes, señores,
¿hasta cuando ultrajarán al que es mi Gloria,
amarán lo que falso y buscarán lo engañoso?
Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
él me escucha siempre que lo invoco.
Tiemblen, y no pequen más;
reflexionen en sus lechos y guarden silencio.
Hay muchos que preguntan:
«¿Quién nos mostrará la felicidad,
si la luz de tu rostro, Señor,
se ha alejado de nosotros?.»
Pero tú has puesto en mi corazón más alegría
que cuando abundan el trigo y el vino.
📖 Evangelio según San Mateo 5, 13-16
13 Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará?, ya no sirve para nada más, sino para ser arrojada fuera y ser pisada por personas que pasan.
14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad construida en una colina. 15 Tampoco nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de una canasta; sino por el contrario, se coloca en su lugar adecuado para iluminar a todos los que están en la casa. 16 De modo que la luz de ustedes brille para que otros puedan ver las buenas obras que hacen y alaben a su Padre en los cielos.
TRADUCCIÓN DEL NUEVO EVANGELIZADOR
😇Palabra del Señor


